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May | 04

Si hay algo que no llevo nada bien desde que abrí la tienda es el poco tiempo que tengo para escribir el blog. Me gustaría poder instaurar un post por semana, creo que eso sería lo ideal, pero la realidad es que el día tiene las horas que tiene, y al final prefiero invertir todas las que pueda en estar con mi familia. De todas formas, le tengo demasiado cariño al blog y en la medida de lo posible voy a seguir publicando, aunque sea de forma más puntual, porque me encanta seguir cuidando este espacio que tanto me ha dado y me sigue dando todavía.

Y dicho esto, me había quedado pendiente hablaros del B&B donde nos alojamos en nuestras pasadas vacaciones en Bruselas, viaje que hicimos a finales de enero. Leon 16 son dos suites en una casa antigua reformada, muy cerca del centro de la capital belga, y que encontré gracias a la recomendación del blog Petite Passport.

Imágenes: Sonia Sanz

Recuerdo que el día que llegamos era casi la hora de comer, y traíamos a Gala dormida en mis brazos, después de un comodísimo viaje en tren desde París con el TGV. Para no ir cargados con maletas y demás cogimos un taxi desde la estación. Nos recibió Anne-Lis, la propietaria. Ella vive en el último piso de la casa junto con su marido, Karel, y sus dos hijos. El más pequeño, Raoul, era un año más grande que Gala, y acabaron haciendo muy buenas migas 🙂 .La habitación que nos prepararon estaba en el primer piso y era casi como un apartamento, muy grande, con dos camas, muchísima luz, y vistas al jardín. Nos habían dejado algunos juguetes para Gala, y ella encantada!

Cada mañana, Karel nos preparaba el desayuno, que era realmente espectacular. Creo que es el mejor desayuno que he tomado nunca cuando he estado en algún hotel. No faltaba ningún detalle, desde las velas, a los recipientes para contener la mantequilla, el azúcar o los quesos. Siempre nos traían fruta recién cortada, todo de procedencia ecológica, el pan era hecho por ellos mismos, como también otras delicias que nos solían ofrecer, desde crema de yogur con chía y mermelada de naranja casera a pasteles típicos con chocolate belga, por supuesto. Karel, es editor y después de traernos el desayuno se iba a trabajar a su oficina en Amberes.

Y si el trato y la atención fue de 10 sobre 10, la decoración de la casa tampoco se quedaba corta. Algunas piezas de diseño nórdico compradas en una tienda especializada llamada La Fabrika, combinadas con otras vintage, y paredes blancas de ladrillo visto, con techos altísimos.

Y sí, Bruselas nos encantó, y mucha culpa de ello tiene este maravilloso alojamiento. Si algún día volvemos, repetiremos, seguro!

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1 Comment

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Marta Marin | 27.06.2017

Me encanta el detalle de los cactus! Muchas gracias. Tomo nota

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